La Magia de las Manos


Nuestros dedos de la manos son como varitas mágicas que al tocarlos nos transportan a diferentes partes de nuestro cuerpo y que nos conectan a diferentes vibraciones de nuestro SER, como si nuestras manos fueran un instrumento y en cada dedo existiera latente una nota musical que pudiéramos escuchar.

También son como unas llaves que nos abren paso a nuestra espina dorsal, al tomarlos vamos destapando las tensiones que se manifiestan en nuestra espalda, vamos tocando los ríos de vida que fluyen hasta cada vertebra.

La columna es el soporte primordial, es nuestro centro, ahí se encuentran la médula espinal, el centro nervioso y los músculos para vertebrales.

Tomar nuestros dedos ayuda a ir suavizando los músculos, nervios y vertebras ¡Es un gran regalo que tenemos literalmente en nuestras manos y no nos cuesta nada!

La tradición oriental de dar las gracias como reverencia juntando las dos manos como símbolo de respeto y todas las enseñanzas religiosas que comparten este gesto al meditar y rezar, cobran un significado más profundo en mi conciencia ahora que conozco Jin Shin Jyutsu. Se trata de una sabiduría intrínseca del Ser Humano que sabe unirse energéticamente a su entorno inmediato y al Universo.

Al juntar nuestros dedos abrazamos a nuestra columna, con dos manos unidas conectamos con el Centro Principal de nuestro SER, el 1 que recorre nuestra espalda desde el cóccix hasta la cabeza conectando cielo y tierra.

Al juntar las palmas estamos conectando la dualidad, estamos mediando entre los opuestos, reconociendo e integrando las partes que forman lo que Yo Soy. Es entonces cuando hacemos conciencia de la Trinidad, ahora estamos en comunión con nuestro Ser Interno Divino, con la Fuente que nos mantiene en la Respiración.

¡Que importantes son nuestras manos y brazos! con ellos podemos formar un templo y honrar a Dios, a la vida, con nuestro propio cuerpo y mente enfocada, en paz. Toda ansiedad y toda frustración se desvanecen cuando adoptamos esta posición, se olvida el sentimiento de soledad,  separación y experimentamos que somos parte de una fuerza que nos sostiene en todo momento.
Aldonza Orellana


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